Queridos chicos:
Me ha sido muy grato compartir con vosotros la jornada de formación del voluntariado llevada a cabo en nuestro colegio. Me sorprendió la acogida del proyecto, y más aún el percibir en vuestras caras el deseo de saber, de comprender, de entender. Tenía mis dudas. Pero qué sensación de alegría me embargaba al leer en vuestros rostros esas necesidades. Me sentí profundamente orgullosa de vosotros, hasta de aquellos que sin conocerlos con su solo presencia, manifestaron su interés en conocer y experimentar lo que algunos de “mis chicos” de Camino de Fe, me habían trasmitido algunos meses antes. Su interés en conocer el mundo en el que me he criado y me he desarrollado como persona.
Tenéis el privilegio y la responsabilidad de contar a vuestra disposición, de un proyecto creado exclusivamente para vosotros, construido con amor, ilusión y esperanza por todos aquellos que de una manera altruista y desinteresada, trabajamos en la buena cimentación de vuestras vidas. Todos vuestros catequistas, el incansable y buen H. Paco, el comprometido H. David, el voluntario más voluntario de donde los haya, Luis Miguel, la comprometida MªJosé Ferro, la entregada Isabel Castillo, la perseverante y “pedazo” de artista de Mercedes Muñoz-Niñirola (coordinará los talleres), el equipo de solidaridad del centro, y en especial, el equipo directivo del colegio que acogió el proyecto con mucho interés y expectación.
Como os dije, el ser voluntario es un estilo de vida, una manera de ser y de sentir. Se os abre ante vosotros un mundo lleno de experiencias trascendentales que vivir, que compartir, de valores cristianos que desarrollar. Ser voluntario es hundirse en las arenas de los más necesitados, degustarla, sentirla, para después responder junto a ellos, incluso con rebeldía, en la solución más apropiada. Ser voluntario es tener el corazón abierto y atento a las necesidades del que sufre, vendar sus corazones. Ser voluntario es decir entrañas, decisión. Es tomar el peso propio y ajeno y cargarlo voluntariamente, porque uno quiere. Ser voluntario es gratis, no porque jamás pasa la factura, sino también porque recibe gratis lo que mucho cuesta recibir y pocos ambicionan. Ser voluntario es arañar tu propia alma, para dar de ella a los que no tienen nada. Ser voluntario es el que da, pero al dar, recibe más de lo que da. Ser voluntario es decir alegría, vocación, esperanza. Ser voluntario es decir SÍ a mancharse las manos en las necesidades del otro. Ser voluntario es ser partícipe de la vida humana. Es decir sí a “ser persona”. Y como bien dice Gloria Fuertes en su poema: No perdamos el tiempo, ¡HAZ Y SIENTE EL SER VOLUNTARIO!
Y sin más que escribir, aunque sí por expresar, me despido de todos vosotros deseándoos un buen y apasionante futuro voluntariado y que como tales, sepáis dar lo máximo de cada uno de vosotros, demostrando los valores que se os han inculcado en la familia y en vuestro colegio con tanto amor, ahínco y perseverancia, que a los que ya hemos cumplido años en este andar y las suelas de nuestros zapatos están rotas y ajadas, sean las vuestras las que nos releven en el paso, con mucho respeto y amor a los que vais a acompañar en su camino.
Mª del Pilar Pasquín Wagener
P.D: Leed y analizad con mucha atención el poema de Gloria Fuertes, que os adjunto.
NO PERDAMOS EL TIEMPO
Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna…
Debemos inquietarnos por curar las simientes
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo,
los voluntarios debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en las bocas del túnel,
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro,
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso,
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros, y con rara paciencia, convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina,
Ser buzo una semana, visitar los asilos,
Las cárceles, las ruinas, jugar con los párvulos,
Danzar en las leproserías.
Voluntarios, no perdamos el tiempo, trabajemos,
Que al corazón le llega poca sangre.
GLORIA FUERTES
ESCRITORA